Mujer con su hijo en una visita domiciliaria - Globalwork

Todo lo que debes saber sobre una visita domiciliaria

Las visitas domiciliarias son mecanismos comunes en los procesos de selección. Suelen estar al final, después del estudio de la hoja de vida y la entrevista, para verificar que el candidato se adapte a un factor clave de la compañía: la cultura organizacional.

Esta se compone de valores, principios, políticas y el ambiente laboral de la empresa.

Con la visita domiciliaria se espera conocer si la personalidad del empleado es similar a la de la compañía. Esto aumentará las probabilidades de que el empleado dure más tiempo en su cargo, genere valor y haga exitoso el proceso de selección.

Si eres un empleado de recursos humanos y piensas incorporar este mecanismo a tu proceso de selección, o eres un candidato que va a recibir una visita, esto es todo lo que debes saber:

 

¿Qué busca un experto?

Todas las visitas deben ser desarrolladas por un profesional, generalmente un psicólogo o un trabajador social. A través de una entrevista semiestructurada, el análisis del espacio y la comunicación no verbal, identificará en el candidato:

  • Las competencias frente al cargo, basándose en el historial académico y sus experiencias laborales.
  • Las aspiraciones, proyectos y planes a futuro que podrían afectar su adaptación al cargo. Por ejemplo, si tiene planes a corto plazo de irse del país.
  • Las características de su personalidad que podrían favorecer o afectar su trabajo. Por ejemplo, si el candidato administrará procesos logísticos, se le prestará especial atención a su orden personal.
  • El bienestar, el orden y la salud de sus dinámicas familiares. Asimismo, las aspiraciones de la familia ante el cargo a desempeñar.
  • Los riesgos extralaborales como drogadicción, violencia e influencia de actores al margen de la ley en el entorno familiar.
  • La verificación de la información entregada en la hoja de vida y en la entrevista.

 

¿Qué debe hacer el aspirante?

El primer paso debe ser que la empresa le informe al candidato en el inicio del proceso que, si avanza en los filtros, un profesional irá a su casa. Una vez llegue a esta etapa, se debe concretar la fecha y la hora de la visita.

En caso de que la haga un proveedor, la compañía debe informarle al candidato para que espere la llamada.

Para que la visita domiciliaria sea exitosa, el candidato debe:

  • Estar a tiempo e, idealmente, con todas las personas que vivan en el hogar.
  • Velar por la buena presentación personal de sus familiares.
  • Tener a mano toda la información pedida, como actas de grado y certificados laborales para agilizar el proceso.
  • Ser honesto en todas las respuestas. Generalmente, si se descubren mentiras en la visita o en otras etapas, el proceso se cancelará inmediatamente.
  • Ser concreto y puntual en las respuestas, pero siendo suficientemente expresivo. El candidato debe ahondar en las respuestas cuando el profesional lo solicite.
  • Tener el espacio limpio y ordenado, pero sin mostrar una versión muy diferente a la real.
  • Notificar con anterioridad las situaciones poco comunes en el hogar que puedan afectar al proceso como familiares enfermos, calamidades domésticas o mascotas agresivas con los visitantes.
  • Tratar al profesional con respeto y atender a sus solicitudes.

 

¿Qué puede hacer y qué no un visitador?

Hay muchos mitos en torno a las visitas, como que el experto abre los cajones de la ropa o la nevera. Sin embargo, estas malas experiencias son producto de visitadores poco profesionales.

Los psicólogos deben regirse por el Código Deontológico y Bioético de la psicología, basado en la Ley 1090 de 2006.

Este dicta lineamientos que aplican para la visita domiciliaria, como el principio de beneficencia, no maleficencia, es decir, que el ejercicio profesional debe evitar causar un mal, discriminación o trato injusto y velar por la veracidad y responsabilidad sobre la información.

Además, el profesional debe mantener el derecho a la intimidad física y emocional del candidato, su dignidad y buen nombre. Por esto, su visita debe restringirse a los espacios comunes y habitaciones, sin vulnerar espacios íntimos como armarios.

Sumado a esto, el analista debe mantener la información propia de cada persona bajo el secreto profesional, por lo que solo puede usarla para fines que se relacionen con su proceso de selección.

Así, utilizando el criterio ético y profesional se garantizará que la visita sea una buena experiencia para la organización, el visitador y los candidatos.

 

Autora

Psicóloga Carolina Cano Bermúdez

Analista de gestión

Globalwork

 

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